domingo, 29 de marzo de 2009

El Amor

Siempre lo he dicho y siempre lo diré: El amor es una enfermerdad.



El amor está idealizado. Es considerado como algo genial, algo bonito y que mueve tu mundo y el mundo pero lo cierto es que el amor es una enfermedad crónica que suele contraerse en la adolescencia y que según la trates en esa etapa tan vulnerable de tu vida así serán los achaques que sentirás el resto de la misma.
A estas alturas de mi vida puedo "presumir" de que sólo he contraido la enfermedad una sola vez y casi no sobrevivo.
Aun sabiendo que el Amor puede llegar a destrozarte de tal forma que incluso dejes de sentirte como un ser humano, es curioso que todo el mundo desee contagiarse y una vez estás hasta el culo de Amorlitis blasfemas y reniegas de él por ser insoportable y más doloroso de lo que recordabas... Dicen que el dolor más intenso es el dolor que siente una mujer durante el parto y aun así repiten una, dos y hasta incluso tres veces más ( cada vez menos). Es un dolor físico; el dolor físico con el tiempo se difumina y cuando ya no lo sientes no recuerdas lo mal que lo pasaste mientras te dolía... pero el Amor, el Amor es un dolor que deja huella y te cambia por dentro, es un dolor emocional que deja cicatrices imborrables y que te acompañarán en cada relación que inicies.
A veces comienzas a verte con alguien, te gusta y le gustas... todo debería ser sencillo y lleno de color pero es complicado o más bien nosotros lo complicamos todo. Mientras estás dentro cierto es que todo te parece maravilloso pero como seas capaz de aislar lo que pareces sentir y usar el razonamiento frío y lógico te das cuenta de que no es más que un sucedaneo de amor.

Yo creo que el Amor puede dejar huella y hay gente que vive y muere por él pero también tengo la sospecha de que ciertas personas han logrado desarrollar una defensa autoinmune contra el Amor y son incapaces de sentir nada parecido de nuevo.
Me lo han dicho ya tantas veces que al final me lo he terminado creyendo: "Eres incapaz de sentir nada por nadie"
Quizá sea cierto si considero el tiempo que llevo sin enamorarme de alguien aunque más bien creo que mi mayor problema no es mi incapacidad para volver a amar a nadie sino mi incapacidad de volver a confiar en otra persona y dejar en sus manos algo tan frágil y que me ha costado tanto tiempo y esfuerzo reparar, lo que con mayor recelo atesoro: Mi corazón.

Recuerdo que de adolescente me enamoré muchas veces o al menos yo pensaba que eso que sentía era Amor... pero sólo me he enamorado de verdad una vez y no me pilló tan adolescente como podría parecer, desdes entonces muchas personas han compartido mis besos pero no me he vuelto a enamorar. Ni siquiera puedo recordar el nombre de ninguna de esas personas, ni ponerles cara, no puedo recordar lo que me impulsó a acabar con esa persona en concreto y no con otro... aunque a veces pienso que hubiera dado lo mismo porque quizá lo que necesitaba en ese momento era sentir ese sucedaneo de amor y pasión que se esfuma en cuanto te acercas a la barra a por otro whisky y te das un minuto para pensar... y es el tiempo que necesitabas para huir de nada.
Creo que ese es mi gran problema, que no paro de pensar y eso es lo que me impide volver a contagiarme de esa enfermedad a la que la gente llama Amor pero como idiota que soy si busco dentro de mí como lo estoy haciendo ahora, siento que yo también estoy deseando volver a contagiarme de esa mierda y sonreír todo el rato hasta que te duelen las mandíbulas por la pose antinarutal de tu boca, volver a sentir ese gusanillo o esas mariposas en el estómago como suelen llamarlo cuando coges ese teléfono y su voz suena al otro lado, volver a sentir celos y lo que es pero aún volver a sentir miedo.

Considero que enamorarse es una debilidad ya que te hace dependiente física y emocionalmente de otra persona y que es esa persona la que guiará tu humor logrando hacerte reír o llorar si así se le antoja... las personas sería más libres de no sentir el Amor. Sería todo muchos más fácil si el Amor no existiera como tal y todo sería más natural, más instintivo... más animal.
Sería todo más fácil si acostarse con una persona fuera sólo eso... sexo sin tón ni són, sin derechos ni deberes posteriores, sin esperar una llamada al día siguiente o despertar con los besos de la otra persona; pero aun sabíendo que eso sería lo más fácil, despertar en la soledad y el silencio de tu habitación no mola lo mires por donde lo mires... aunque en cuanto te pongas en marcha y comiences un nuevo día ya todo quede olvidado, en esos segundos, cuando despertastes, deseaste el Amor.


Por ahora las puertas que custodían mi tesoro están cerradas y sé que me costará mucho volver a ventilar esa habitación... sufro de agorafobia emocional y todo por culpa de ese sentimiento maldito al que llaman Amor.
Como diría Sabina: "Tengo el corazón cerrado por derribo."


Un Saludo desde Mi Mundo y hasta la próxima

sábado, 28 de marzo de 2009

Uno de esos días


Hoy es uno de esos días en los que podrías haber estado muerto y te hubiera dado igual. Uno de esos días en los que tienes la sensación de que no has hecho nada más que trabajar en algo a lo que cada día le coges más asco, no has sentido nada, no has hablado de nada, ni has imaginado nada... ni siquiera en los ratos libres has pensado en nada. Hoy es uno de esos días en los que cuando llega la noche y te metes en la cama con el portátil sobre las piernas te dices a tí mismo "que carajo he hecho hoy" y tu mismo te respondes... "nada, no has hecho nada" y es cuando tu cabeza empieza a ponerse en funcionamiento, cuando tus neuronas adormecidas por la rutina del día a día comienzan a moverse lentamente haciéndote darte cuenta de que no eres ni por asomo lo que en la adolescencia pensabas ser con tu edad. Hoy es uno de esos días en los que al meterte en la cama te tapas con el edredón nórdico de oferta que compraste en Ikea y lloras en silencio sin saber siquiera por qué lo estás haciendo. Quizá sea el tiempo que no acompaña, el invierno se niega a morir y lucha por imponerse a la primavera que lo asesina sin compasión y nos regala días como hoy; nublado y sin arrancarse de una vez a llover...
Hoy es uno de esos días en los que odio llevar mi soltería como estandarte y necesito tener a una persona al lado a la que poder abrazar y que me haga sentir algo... porque hoy es uno de esos días de vacío existencial más propio de los adolescentes hiperhormonados buscando un camino que seguir que de una persona adulta de veinticinco años y supuestamente centrada.
Odio tener que ir a trabaja cuando todos regresan, odio tener que cenar cuando todos duermen e irme a dormir cuando el mundo despierta... Bueno, en realidad no lo odio sólo me jode tener que hacerlo donde lo hago aunque seguramente si fuera en otro lugar también lo odiaría porque es ser humano jamás estará contento con lo que tiene y yo como buen ser humano que soy... no estoy a gusto con lo que tengo.
A veces pienso que no sólo tengo días como hoy, vacíos e insensibles, sino que toda mi vida es así y me resulta melancólicamente triste pensar que un momento de felicidad y paz conseguido mientras caminas por un parking con tu Mp3 a todo volumen envolviéndote en tu propia banda sonora, es a lo máximo que puedo aspirar y a pesar de resultar tan patético son esos momentos lo que te hacen sentir vivo por un instante... hay gente que necesita tirarse por un puente sujeto tan sólo por una fina cuerda elástica atada a los tobillos pero mi miedo acérrimo a las alturas me impiden probar mi propia existencia a través de estas prácticas y me dedico a saborear esos momentos en los que el mundo parece ponerse de acuerdo para encajar en tu película y hacer que todo vaya al ritmo de esa música que llevas arrancándote esa sonrisa que te hace respirar profundo y pensar que en ese instante te sientes feliz... y a pesar de sentirte feliz sigue pareciéndote patético.

Hoy es uno de esos días en los que mejor no haberse levantado de la cama porque así al menos habría disfrutado soñanado.


Un saludo desde mi mundo y hasta la próxima

Mi Vida Sin Hailey

Llego dos años tarde a la hora de comprar esta novela "Mi vida sin Hailey". A pesar de pasearme a menudo por librerías buscando algún título que capte mi atención o una portada bien editada que me haga detenerme a echar un vistazo al contenido de tal maravilla del diseño, jamás había reparado en la existencia de esta novela sacada en 2007 y de la que, espero que en breve espacio de tiempo, van a hacer la película. Yo no soy ningún exterto en literatura ni nada por el estilo, mi juicio para comprar un libro es mucho más sencillo que una buena recomendación de un amigo o una buena crítica en el periódico local de turno. Yo compro libros por el simple hecho de que capten mi atención en ese momento y "Mi vida sin Hailey" ayer, a las 18:47 horas... captó mi atención. No es un libro gordo y extenso como los que me suelen llevar al huerto, no tendrá más de trescientas páginas. La portada no es gran cosa: un tío tirado en un suelo asfaltado como mirando el cielo mientras que sobre su cabeza se alzan magestuosas las palabras que forman el título en grande... de ésta novela, lo que hizo que mis ojos dejaran de deambular por decenas de portadas fue las pequeñas palabras a pie de portada que reza lo siguiente: " Una novela de amor, humor y demasiado Whisky"... esa fue la frase clave para que mis manos se detuvieran y abrieran el libro por la mitad para echar un ojo a su contenido (cosa que siempre hago para sentenciar si me interesa o no... no suelo fiarme mucho de lo dicho en las contraportadas porque su función no es otra que incitarte a comprar el dichoso libro) y superó el examen por el simple hecho de que el párrafo que leí con prisas y de pie frente al librero con cara de pocos amigos me hizo reír al instante corroborando que al menos humor si que tenía la historia... y una vez más no me he equivocado siguiendo el instinto del lector que sabe lo que busca inconscientemente cuando compra un libro... es un gran libro y una vez más me pregunto como es posible que no lo haya descubierto antes o no sea un best seller reconocido porque ese libro, que me he cepillado en tan sólo una noche, ha sido capaz de despertarme sentimientos tan enfrentados en tan corto espacio de tiempo que parece increible querer echar una lagrima de pena y en la frase siguiente tener que soltar una carcajada por la genialidad del protagonista ( y de este autor- Jonathan Tropper- al que pienso seguir de ahora en adelante).
Es un libro capaz de hacerte llorar y reir en dosis equivalentes y sólo por eso merece la pena echarle un vistazo.


Un saludo desde mi mundo y hasta la próxima